La Virgen de Aránzazu llega a Lima – 1646

Forastera, con gran pompa recibida,
desde la catedral, puesta en sus andas;
con riqueza en sus diamantes muy nutrida,
triunfante, salió en hombros a la plaza.

Reina y Señora que es de cielo y tierra
fue noble y al bajar la escalinata,
su reflejo alumbró, cual luz de vida,
a sus hijos devotos que miraban.

Por gente del común con el virrey,
vecinos del cabido y de la Audiencia
con danzas, bailes y las luces de candelas
por calles con ventanas adornadas,
serena fue llevada hasta el espino
que se hizo como altar, con nicho y fondo.

NUEVO LIBRO: La aventura de editar Guernica Ica

La aventura de traer al mundo de los libros esta segunda edición de Guernica Ica, nos llevó en un ajetreado viaje virtual, desde Lima hasta Puerto Rico, de Puerto Rico a Nueva York y por supuesto desde la ciudad que nunca duerme hasta el poblado minero de Marcona, Ciudad natal de su autor, el empresario, pensador y educador peruano, Isaac Cazorla Moquillaza.

De Lima y su garúa

Tocante de este reino y esta tierra
que es lo màs principal que hay en las Indias
desde el Nombre de Dios, en Panamá
pasando por Brasil a Tierra Firme.
Y al sur con las provincias desde Chile
y todos los poblados del Estrecho,
diré que es tierra extensa y muy bendita
con mucha variedad de aguas y climas.
Siendo curiosidad los grandes cambios
de temple entre parajes muy cercanos.

Por la costa ni llueve ni graniza
ni nieva, ni tormenta alguna suena.
Pero tras cierto tiempo agua menuda
rocía y de garúa lleva el nombre.
La cual es maravilla de provecho
porque hace de la tierra nacer huertos.
Que aunque el agua de acequia siempre abunda,
pues sale de los ríos despeñados que
cargan con las lluvias de la sierra;
faltando esta garúa sufrirían
por falta de humedad las sementeras.

Y lo que admira más es que, arenales
estériles y secos de estos llanos
con nieblas y garúas visten hierbas
y flores que es de verse todas ellas
que aparecen en su doble primavera:

Los huertos ven salir las de septiembre
regadas por las aguas de la acequia.
Empero entre las lomas y quebradas
se cuajan desde abril, y a agosto llegan.

Así las sabandijas son muy raras;
ni perros hubo nunca en mal de rabia.
Ni en rutas de las costas hay lagartos
y así por costanera siempre andamos
libres y sin temer por algún daño.

por Renzo Polo Sevilla

Entrada de los castellanos al Perú

Batalla de Sacsayhuamán

Quisquís y Calcuchima capitanes
Que fueron de Atahualpa, prisionero
Se tomaron al príncipe heredero
Del trono de su padre: Huascar Inca.

Así se hizo muy grande el sentimiento
En nobles de su corte, y como antaño
Tuvieron por costumbre el sacrificio
a su dios Viracocha lo ofrecieron.

Llamándole creador de todo el mundo,
Pidieron que enviase desde el Cielo
Quien ponga en libertad al heredero
Ya que ellos no podían con sus fuerzas.

Confiados en el rito se enteraron
Que una pequeña escuadra de barbados
Volando sobre bestias como fieras
Los truenos empleaban en batalla.
Y usando ese poder, en Cajamarca,
Tenían a Atahualpa prisionero.

Y tanto por haber pasado esto
Después de que ofrecieron sacrificio,
Así como por ser los nuestros pocos
Para atar. a Atahualpa fácilmente,
Viracochas nombraron a esas gentes,
Como a divinidad. Según los griegos
A Pablo y Bernabé, también dijeron
Júpiter y Mercurio cuando a Listra
Llegaban por llevar el evangelio.

Pues hijos de los dioses les tuvieron.
Y así, -aunque también es verdadero
Que hoy ya por cualquiera, se usa aquello-
Nació por la veneración a esos primeros.

También es de decir, porque es muy cierto:
Que si hubiésemos dado un buen ejemplo,
Este fuera razón de que aprendiesen
Lo bueno que les hemos enseñado
Y fuera este muy grande beneficio
Tanto a los españoles como a indios.

Mas siendo nuestros fallos abundantes,
Sepamos cuan enorme es la grandeza
Que nos legó el Señor, pues El dispuso
La entrada hasta el Perú de esos primeros,
La cual fuera imposible si no hubiera
Tan cruenta división en los hermanos
Huascar como Atahualpa, ni la estima
Que tuvieron los indios a los nuestros.
Haciendo que, la tierra ya ganada
y en paz, se procurase que sus almas
Se salven por la gracia de los Cielos.

Renzo Polo Sevilla.